Lugar de nacimiento: Puebla de Alcocer (Badajoz) 1964
TRAYECTORIA: ENTRÓ EN LA CARRERA JUDICIAL EN 1990. SIRVIÓ EN ALCALÁ DE GUADAIRA (SEVILLA); EN 1994 PASÓ A FUENGIROLA (MÁLAGA) Y EN 1999 OCUPÓ LA PLAZA DE TITULAR DEL CONTENCIOSO--ADMINISTRATIVO TRES DE CÓRDOBA.
-- Después de varios años de juez se pasa usted a la abogacía. ¿Cómo fue ese cambio?
-- Mariano Aguayo y yo nos conocemos desde jóvenes y me hace una propuesta. El proceso fue difícil porque yo soy un juez vocacional, y eso ha sido un problema a la hora de tomar la decisión. Era evidente que perdía algo más práctico, que es la seguridad que te da estar 17 años ejerciendo un oficio, y acometer una empresa nueva entrañaba una dificultad. Al final le di la vuelta a la pregunta: ¿y por qué no voy a hacerlo? El proyecto de este despacho está consolidado y vi la ilusión que contagian sus miembros. Me pregunté por qué no podía abrir mis perspectivas de vida con la abogacía.
-- ¿Viene a decir que le picaba la curiosidad de conocer otra parte del Derecho?
-- Me movía la ilusión de emprender algo nuevo en el campo del Derecho. El proyecto me puede aportar mucho, y yo puedo aportar mucho a él.
-- ¿En qué va a consistir su trabajo?
-- Los últimos ocho años los he pasado en Contencioso--Administrativo, pero he tocado también la jurisdicción Civil y Penal. Evidentemente, en el primero me moveré con más facilidad que en otras materias. Siempre he dicho que el Civil es la madre de todo el Derecho, y este despacho trabaja fundamentalmente el Civil y el Mercantil; también el Administrativo. La idea es que me dedique a todos los asuntos, independientemente de la materia, y eso es parte de lo que me atrae.
-- ¿De qué va el primer asunto que está abordando?
-- Tiene mucho que ver con uno de los sectores que toca este despacho, que son las estaciones de servicio. Es un tema de carácter administrativo con connotaciones civiles. Es un asunto bonito porque tiene ramificaciones que tocan varios sectores.
-- ¿Cuándo se colegió? ¿Se le pasó alguna vez por la cabeza ejercer la abogacía?
-- Me colegié al día siguiente de cesar, el 21 de noviembre. Y lo segundo, nunca me limité, porque eso empobrece mucho. Lo que yo espero es aportar mis conocimientos para resolver conflictos. Yo siempre he estado centrado en mi trabajo y no entraba en mis perspectivas ser abogado.
-- No es usted el único juez que ha sido fichado por un despacho. ¿Cree que esa va a ser la tónica en un futuro?
-- El mío es el único caso en Córdoba, pero Antonio Ruiz Villén, de Rute, y juez de Instrucción de Málaga, está ahora en un despacho muy importante. Por desgracia para la carrera judicial, creo que en el futuro se incrementarán estas situaciones. Entre otras cosas porque los jueces están entregados a sus trabajos, son responsables y eficientes y no se sienten todo lo bien tratados que deberían por los poderes públicos. Quizás no haya sido mi motivo, pero comprendo que haya jueces que estén en situaciones lamentables.
-- ¿Por la falta de medios?
-- Me estoy refiriendo a la falta de medios, de reconocimiento, a trabajar en condiciones poco adecuadas, a funcionamiento de los órganos judiciales... Además, los despachos de abogados empiezan a darse cuenta de que los jueces son juristas cualificados, y siendo así, es lógico que acudan a las personas más preparadas. Conjugando ambas cosas, creo que el trasvase de unos profesionales a los despachos va a ir a más. Por ejemplo, hay una huida masiva de abogados del Estado. Y eso es una desgracia porque el Estado pone unos medios para formar profesionales, y cuando están en su mejor momento se van.
-- ¿Qué opinión tenía usted de los abogados?
-- La de un profesional más en el engranaje de solucionar problemas. La Justicia no puede funcionar sin el juez ni el abogado. El primero resuelve el conflicto en base a un debate jurídico creado, pero es el abogado el que crea ese debate. Son igualmente importantes esas funciones.